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Mi hijo/hija no quiere dormir, ¿qué puedo hacer?

Actualizado: 26 mar 2023

Una consulta frecuente que he recibido últimamente, ha sido: ¿Qué puedo hacer para que mi hijo/hija deje de llorar en las noches? / ¿Por qué mi hijo/hija no quiere dormir?

Antes de responder, les pregunto qué es lo que suelen hacer cuando eso sucede, para ponerme en contexto, recibiendo generalmente respuestas como éstas:

  • Le dejo llorando en su cuarto.

  • Le grito o le pego.

  • No le hago caso.


Luego de escuchar estas primeras respuestas, repregunto: ¿Para qué haces eso? es decir: ¿Para qué le dejas llorando en su cuarto? / ¿Para qué le gritas o golpeas? / ¿Para qué no le haces caso? Y es sorprendente, escuchar respuestas como:

  • Le dejo llorando en su cuarto... para que se acostumbre a dormir solo.

  • Le grito... para que se calme y obedezca.

  • No le hago caso... para que deje de llamar la atención llorando.


Estas últimas frases son el reflejo de esa tendencia vigente, donde muchos adultos aún creen que un niño llora porque “es un mañoso”, porque “le gusta llamar la atención”, porque “quiere manipular a sus padres”... y lejos de eso, un niño que llora antes de dormir está expresando una necesidad no atendida. El niño necesita que le atiendan porque aún no está listo para hacerlo solo.


Por el contrario, cuando un niño es dejado solo en su habitación llorando sin atención, sino más bien, ignorado, comienza a nivel cerebral un proceso intenso de estrés, como si estuvieran en un estado de shock constante.


¿Qué debo hacer entonces?


  1. Bríndale soporte emocional, eso significa acompañarlo en su proceso, conectarse con sus emociones las veces que sean necesarias, independientemente de la edad que tenga. Cuando es bebé, acunarlo en tus brazos, cantarle una canción, darle de lactar (en caso hayas decidido darle pecho), etc. pueden convertirse en buenas alternativas frente a situaciones que él considera amenazantes a su corta edad. De ese modo, el bebé aprende a sentirse protegido, atendido y amado, disminuyendo su nivel de estrés de manera adecuada.

  2. Practicar colecho, es decir, compartir la misma cama con tu hijo. Esta es una práctica con muchos mitos (que aclararé en otro post) pero con certeras realidades, pues más de una investigación científica ha demostrado los grandes beneficios para los niños y adultos que lo practican, entre ellos: el niño aprende a pasar de una fase de sueño a otra, porque sincroniza su respiración con la de su madre/padre. Poco a poco, te hará saber que ya está listo para dormir solo, pero mientras tanto, compartir el lecho juntos, le proporciona seguridad y confianza.

  3. Ponte en su lugar, escuchando/observando sus verdaderas necesidades. A veces se torna algo difícil comprender por qué lloran nuestros bebés, dado que aún no hablan. Sin embargo, ser constantes en el acompañamiento permitirá que tengas mayor claridad sobre las necesidades de tu propio hijo, por ejemplo: a lo mejor está con el pañal mojado, con hambre, con cólicos, alguna etiqueta de la ropa le está raspando la piel, le duele algo, etc.

  4. Confía en lo que estás haciendo. Esta es una recomendación que suelo dar con mayor énfasis, porque ningún niño llega al mundo con un manual bajo el brazo, por tanto, solamente las madres y padres (o cuidadores, tal cual sea el caso), son quienes irán conociendo progresivamente a sus hijos de manera particular. En ese sentido, escucharás a lo largo del tiempo, comentarios de terceras personas, tales como: “Le estás malcriando por cargarlo mucho en brazos”/ “Te quiere manipular con el llanto” / “Déjale llorar para que aprenda a ser independiente”, etc. Lo que a su vez, te hará dudar de lo bien que estás haciendo tu rol como madre o padre. Agradece los comentarios, pero sigue acompañando a tu hijo en su proceso.

Quisiera terminar este artículo, informándoles -sin ánimo de asustarles- que el cerebro de un niño sometido a periodos prolongados de estrés, desencadena muchas veces, el aumento de depresión, ansiedad, insomnio e incluso, el consumo de alcohol y drogas en la etapa adulta.


En el siguiente video, Rosa Jové, autora del libro: “Dormir sin lágrimas” -que recomiendo muchísimo- explica claramente este proceso y las consecuencias de las mismas.


Respira. Ponte en su lugar. Ama

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